La Historia

 

El nacimiento de la galería como organismo estatal, se remonta al año 1883, y pertenece al significativo momento histórico en que el nuevo estado unitario italiano toma en mano las fundamentales instituciones del país y manifesta una atención fuerte y adecuada para el desarrollo de un arte nacional.

La sede actual- después de haber sido durante los primeros treinta años el Palacio de las Exposiciones, construido por Pio Piacentini en 1883- es de 1915. El monumental pero airoso edificio de Cesare Bazzani, fué realizado para la exposición que celebraba el 50 aniversario de la unificación italiana en 1911, y situado en el área suburbana de Valle Giulia fuera de la Porta del Popolo, urbanizada para tal evento.

La colección se coloca en este momento siguiendo un criterio de presentación por escuelas regionales, admitiendo también obras de artistas extranjeros presentadas en exposiciones italianas. Las obras en efecto, vienen adquiridas de las grandes Exposiciones Nacionales y de la Bienal Internacional de Venecia y representan lo mejor de las tendencias admitidas en ese momento por los organismos oficiales: realismo, simbolismo, decadentismo del neorenacimiento, con alguna alusión al clima de la secesión.

Se añaden en este momento, algunas importantes donaciones o legados de algunos protagonistas del siglo XIX apenas transcurrido, prevaleciendo los exponentes de las escuelas meridionales como Morelli, Palazzi o Cementano.

En los años que van desde fines de la primera, al final de la segunda Guerra Mundial, el panorama de las coleciones contemporáneas acentúan la fisonomía nacional y regional, y también las adquisiciones para el siglo XIX se dirigen hacia aquellas escuelas y aquellos artistas nacionales predilectos por la crítica del momento, orientada hacia el intimismo romantico: Macchiaioli, divisionistas, Medardo Rosso. El edificio viene ampliado por el mismo Bazzani en 1933-34, pero los nuevos espacios hasta 1945 alojan, tan solo los objetos antiguos ganadores de la Muestra de la Decennale del Fascismo.

El gran momento de la galería que pronto adquirirá el status autónomo de Soprintendenza, se abre con la dirección de más treinta años de Palma Bucarelli (1910-1998), desde los años de la guerra hasta el año 1975. Con una estrecha relación entre las direciones metodológica y la escuela universitaria romana, antes de Lionello Venturi y después de Giulio Carlo Argán, la Galería va adquiriendo un prestigio internacional gracias a una museografía nueva que se expresa con exposiciones de extraordinario relieve y de gran actualidad (Picasso, Mondrian, Pollock por decir algunas), con la adquisición de obras de maestros internacionales del siglo XX (Mondrian, Modigliani, Moore, Pollock, por ejemplo) y de artistas italianos de gran relevancia (Burri, Colla, Capogrossi, Fontana, Manzoni, y los cinéticos); así como con con una reorganización de la colección en los años sesenta, que impresiona por la abundancia y por lo completa que es.

Con la salida de escena de Palma Bucarelli y a la vez con el nacimiento del nuevo Ministerio para los Bienes Culturales que quita a la Galería algunos instrumentos de autonomía para la adquisición, equiparándola a las otras Soprintendenzas, se inicia un ventenio caracterizado por una fuerte decadencia en la vertiente de promoción de la actualidad, compensado sin embargo por una merecida política de adquisiciones que se centra en la recuperación de las grandes lagunas del sector del siglo XIX  anteriores a la unidad (la pintura histórica romántica y purista, con ejemplos de Palagi, Koch, Gastaldi, Ciseri, Franchi) y a recibir tempestivamente en donación una serie de obras de los maestros italianos del siglo XX (Balla, De Chirico y Guttuso sobretodo); sin hablar de las adquisiciones de los nuevos museos: casas-museo de los coleccionistas del siglo XIX y XX (Museo Praz y Museo Boncompagni Ludovisi) y también de artistas del siglo XX (Museo Manzù y Museo Andersen).

Un primer signo de una atención renovada hacia lo contemporáneo, viene expresado por el Ministro Paolucci en el año 1995, con la adquisición de un grupo de obras de los años ochenta de artistas de la transvanguardia y, se confronta con la iniciativa de la Soprintendente Pinto en los años noventa denominada "Partito Preso", que pone al día fórmulas de estímulo a jóvenes artistas de la época de la gestión de Bucarelli.

La Galería Nacional de Arte Moderno de  Valle Giulia, adquiere así el estatus de "museo madre", es decir de museo de los siglos XIX y XX por excelencia.